viernes, 30 de octubre de 2009

El indispensable aporte de lo religioso para una convivencia intercultural

por Lucas Cerviño

“La interreligiosidad es el meollo de la interculturalidad.
El problema es inmenso y la prudencia necesaria;

pero la audacia, también” (R. Panikkar)


En estos tiempos donde lo intercultural y la interculturalidad parecen imponerse como una moda, como la expresión que lo resume todo y por tanto no dice nada, se vuelve urgente y necesario profundizarla. Y este podría ser ya un desafío de magnitud, dada la amplia bibliografía, tendencias, interpretaciones y áreas de estudio en donde está presente lo intercultural.
Lo religioso en la propuesta intercultural
Asumir que “la interreligiosidad es el meollo de la interculturalidad” exige, en primera instancia, una clarificación.
Optar y vivir interculturalmente desde lo religioso es optar y vivir en diálogo. Si queremos aportar a un mundo más justo, solidario y pacífico hemos de aprender a dialogar con sinceridad y autenticidad, sin dobles intenciones, porque
El diálogo dialogal, acto religioso por excelencia
El diálogo dialogal hunde sus raíces en lo más humano del ser humano, en esa capacidad innata de apertura al mundo, a los demás y por ende al misterio divino.
Entrelazar nuestros afectos y sentimientos con nuestra racionalidad y pensamientos. Esa es la clara invitación a quien desea practicar el diálogo dialogal.
El complejo fenómeno religioso boliviano

El actual panorama religioso en Latinoamérica, más allá de ciertos acentos y variedad de país a país y de región a región, está marcado por el des-encuentro del catolicismo español con las religiones tradicionales. Interacción que aún hoy es objeto de debate y diversas posturas.

Aunque es difícil en pocas páginas ahondar en el fenómeno se vuelve necesario.

Lo religioso se manifiesta como búsqueda de vida más digna y plena para todos, todas y todo.

En países como Bolivia los “espacios transreligiosos” son innumerables. Es lo que hemos venido describiendo en cuando al catolicismo popular y sus expresiones religiosas.

En definitiva lo importante es que “las diversas religiones no sofoquen la religiosidad humana que subyace en toda religión.”